Carlos Enjuanes: "El dispositivo de invierno en Cervantes consolida un modelo más ajustado a la vulnerabilidad, con mejoras en seguridad, atención y seguimiento social"
El servicio finaliza con 306 personas atendidas y 8.857 pernoctaciones
El servicio finaliza con 306 personas atendidas y 8.857 pernoctaciones
El Ayuntamiento de Lleida ha finalizado el dispositivo de acogida invernal para personas sin techo o con alojamiento inadecuado, activado en el Equipamiento de Emergencias Climáticas, en la antigua escuela Cervantes . El dispositivo ha estado en funcionamiento del 15 de noviembre al 31 de marzo y, en este periodo, ha registrado 8.857 alojamientos y ha atendido a 306 personas diferentes, de las cuales 281 han sido hombres y 25 mujeres. Corte de voz C. Enjuanes 1
El teniente de alcalde y concejal de Acción e Innovación Social, Carlos Enjuanes, ha destacado que "este es el segundo año que utilizamos el equipamiento de Cervantes, lo que nos ha permitido consolidar un modelo más ordenado, con mejoras claras en el funcionamiento, especialmente en la seguridad y en la atención a las personas con mayor complejidad". En este sentido, ha subrayado que el dispositivo sigue evolucionando hacia una intervención más ajustada, que combina la cobertura de necesidades básicas con el seguimiento social. Corte de voz C. Enjuanes 2
El dispositivo ha estado activo durante 149 noches, con una media diaria de 59 personas alojadas, y se han registrado 59 noches en nivel 1 de frío intenso, una cifra muy similar a la del pasado año. En comparación con años anteriores, se mantiene una estabilización del volumen de actividad después de una reducción significativa respecto a períodos como 2020 o 2022, cuando el número de pernoctaciones superaba las 11.000 y el número de personas atendidas era mucho mayor. Esta tendencia indica una mejor adecuación del dispositivo a los perfiles de vulnerabilidad reales de la ciudad.
Mejoras en el dispositivo y novedades de este año
Entre las principales novedades de esta campaña, destaca la habilitación de espacios específicos para personas con mayor complejidad dentro del equipamiento, así como la mejora del servicio de duchas, que ha ampliado su uso también a personas que no estaban alojadas. Este servicio se ha consolidado como recurso complementario relevante, facilitando el acceso a la higiene a personas en situaciones de gran precariedad.
También se ha reforzado la coordinación con los cuerpos de seguridad, especialmente con la Guardia Urbana, que ha estado presente en los momentos de entrada y salida del recurso y ha intensificado las actuaciones preventivas, especialmente durante los episodios de intenso frío. Esta coordinación ha permitido mejorar la detección y derivación de personas hacia el dispositivo, reduciendo riesgos asociados a la pernoctación en la calle.
Además, se ha reforzado el equipo de educadores de calle que ha realizado las salidas diarias para detectar nuevas situaciones y hacer seguimiento de las personas que se encuentran sin hogar. Este equipo ha mejorado su capacidad de respuesta inmediata y ha profundizado en el conocimiento de las situaciones de vulnerabilidad en la ciudad. En este sentido, se prevé que este refuerzo se mantenga más allá de la campaña de invierno, consolidando una línea de trabajo estructural en el ámbito de la inclusión.
Un modelo más ajustado a la vulnerabilidad
Los datos de los últimos años muestran una clara evolución hacia un modelo más ajustado. Si bien este año se han atendido a 306 personas, esta cifra se mantiene en niveles similares en los últimos dos años y muy por debajo de las más de 500 o 600 personas atendidas en períodos anteriores. Esta reducción no responde a una menor necesidad, sino a una redefinición de los criterios de acceso, priorizando a las personas sin hogar en la ciudad de Lleida y vinculando el acceso al dispositivo con el seguimiento de los servicios sociales.
Por lo que respecta a los perfiles, se mantiene una presencia mayoritaria de hombres (92%), mientras que las mujeres representan un 8%. También destaca que casi la mitad de las personas atendidas son jóvenes entre 18 y 35 años, consolidando una tendencia ya detectada en campañas anteriores.
Coordinación y atención integral
El dispositivo ha sido gestionado por San Juan de Dios, en coordinación con los equipos municipales de inclusión y servicios sociales, ofreciendo alojamiento, alimentación, servicios de consigna, duchas y seguimiento social. Paralelamente, se han mantenido plazas de alojamiento de urgencia en la Fundación Jericó para perfiles de mayor complejidad, facilitando itinerarios de continuidad y atención más especializada. El funcionamiento del servicio ha estado correcto durante toda la campaña, sin incidencias destacables más allá de las situaciones habituales, gracias al refuerzo de los equipos profesionales y de seguridad.
Continuidad de la atención
Con la finalización del dispositivo, se ha realizado un proceso de desescalada progresiva y derivación a los recursos ordinarios, manteniendo la atención social y el seguimiento de las personas más vulnerables. Los equipos municipales continuarán trabajando desde los servicios habituales, reforzando los itinerarios de inclusión y el acceso a recursos habitacionales.
Enjuanes ha concluido que "por un lado, este dispositivo es respuesta de emergencia, y por otro, es una herramienta que nos permite intervenir mejor, conocer mejor las situaciones y acompañar procesos de salida del sinhogarismo con más garantías".